Horarios
Roberto Fonseca & Vincent Ségal
‘NUIT PARISIENNE À LA HAVANE’
Dos ciudades. Dos instrumentos. Una conversación sin fronteras.
Hay encuentros en los que añadir algo más sería estropearlo. Un piano. Un violonchelo. Y dos músicos dispuestos a escucharse.
Roberto Fonseca y Vincent Ségal llevan toda una vida cruzando fronteras musicales. El pianista cubano ha hecho del jazz un territorio abierto a la tradición afrocubana, el funk, el soul, el hip-hop o la electrónica; desde su etapa junto a Ibrahim Ferrer y el universo del Buena Vista Social Club hasta colaboraciones con artistas como Herbie Hancock, Fatoumata Diawara o Damon Albarn.
El violonchelista francés ha recorrido un camino igualmente difícil de encerrar en una sola palabra: música clásica, jazz, electrónica, músicas africanas y canción, desde Bumcello hasta sus encuentros con Ballaké Sissoko, Cesária Évora y músicos procedentes de mundos aparentemente muy lejanos entre sí.
Era cuestión de tiempo que esos dos caminos acabaran encontrándose de verdad.
De ese encuentro nace Nuit parisienne à La Havane, su primer proyecto conjunto: un disco construido a partir de una sesión de apenas cinco días y de una premisa mucho más valiosa que cualquier gran concepto previo: escucharse y ver qué sucedía.
El resultado deja convivir el danzón con la música clásica, la melodía francesa con el pulso cubano, la escritura con la improvisación.
Pero quizá lo más hermoso ocurre precisamente en aquello que no pertenece a ningún género.
Fonseca lanza una frase desde el piano y Ségal la recoge con el arco. El violonchelo abre una pregunta y el piano decide si responderla, rodearla o dejarla suspendida. A veces manda el ritmo; otras, una melodía mínima. Y también está el silencio, que en un dúo como éste no es un vacío: es un tercer espacio donde ambos pueden encontrarse.
No hay banda alrededor. No hay capas detrás de las que refugiarse.
Todo depende de la escucha.
Y ahí es donde dos músicos con carreras extraordinarias vuelven a hacer algo esencial: sorprender al otro. Ellos mismos han descrito la relación como intuitiva, basada en la confianza y en construir juntos desde sus respectivas raíces, culturas y emociones.
La Habana y París aparecen en el título, pero no como dos puntos opuestos de un mapa. En esta música las distancias se desdibujan. Bach puede rozar un danzón; una melodía puede empezar mirando hacia Europa y acabar respirando Caribe.
No se trata de decidir a qué mundo pertenece cada nota, sino de escuchar qué ocurre cuando dejan de importar las fronteras entre ellos.
El 4 de diciembre, Alternatilla lleva a Esporles uno de esos conciertos en los que menos realmente puede ser mucho más.
Roberto Fonseca. Vincent Ségal. Piano y violonchelo.
Dos músicos que no necesitan ocupar todo el espacio para llenarlo.